Mirar hacia el Señor
- info593312
- 5 ago
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Lamentablemente, en este mundo debemos reconocer con profundo dolor que muchas personas dicen ser cristianas, pero nunca han tenido un encuentro genuino con Dios. No le conocen íntimamente ni se alimentan de su Palabra. Algunas quizás han vivido una experiencia con el Señor, pero no han cultivado esa relación ni han buscado la santidad mediante la oración y la meditación en las Escrituras.
Es triste admitir que, debido al mal testimonio de muchos creyentes que viven con poca obediencia a Dios, se presenta un cristianismo débil y superficial. Esto provoca que los incrédulos o inconversos no se acerquen a buscar la presencia de Dios. En lugar de proclamar la unidad del cuerpo de Cristo, se debate sobre denominaciones y se discute cuál es la mejor o la verdadera, olvidando que la iglesia de Cristo es una sola.
Con frecuencia, se le da más importancia a ciertas doctrinas eclesiásticas que a las enseñanzas bíblicas, dejando de lado el verdadero evangelio de Jesucristo ese evangelio de la cruz que transforma, restaura y marca una diferencia radical. Si el apóstol Pablo escribiera hoy una carta a los creyentes, repetiría las mismas palabras dirigidas a los corintios: "Hagan todo con amor" (1 Corintios 16:14).
Para regresar a nuestras raíces, como iglesia necesitamos volver sinceramente al Señor y depositar toda nuestra confianza en Él, no en nuestras fuerzas, creencias humanas o cosas terrenales que desvían nuestra atención de Dios. En Isaías 31:1 se nos advierte:"¡Ay de los que descienden a Egipto en busca de ayuda, de los que confían en caballos, de los que se apoyan en la multitud de sus carros y en la gran fuerza de su caballería, pero no miran al Santo de Israel ni buscan al Señor!"
Egipto representa la esclavitud del pueblo de Dios, el lugar del pecado del cual el Señor los liberó para darles una vida de libertad espiritual y física. Sin embargo, muchos regresaban allí, desconfiando de las promesas del Creador. Amados, ningún cristiano que retira su confianza del Padre Celestial y la pone en alguien o algo de este mundo puede prosperar espiritualmente ni vivir una vida plena con Cristo.
Si deseamos agradar a Dios y dar testimonio como verdaderos cristianos, nuestra mirada debe estar fija en Jesús, el Autor y Consumador de nuestra fe (Hebreos 12:2).
¿Están tus ojos puestos en el Señor?¿Estás dando testimonio de la cruz de Cristo?
Mantengamos la mirada en Cristo.
Heriberto Ayala




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