Cuando Dios llama a una persona comĂșn
- info593312
- 2 dic 2025
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El llamado de MarĂa

Lucas 1:26â38 nos relata la historia del anuncio del Ăngel Gabriel a MarĂa.
El llamado de MarĂa comienza con un detalle que a menudo pasamos por alto: Dios enviĂł al ĂĄngel Gabriel a Nazaret, un pueblo pequeño, poco valorado y socialmente insignificante. AllĂ estaba MarĂa: una joven humilde, sin influencia, sin plataforma, sin recursos⊠y, sin embargo, Dios pensaba en ella.
Aunque al principio MarĂa se asustĂł ante la apariciĂłn del ĂĄngel, reconociĂł pronto que era un mensajero del Señor y aceptĂł lo que Ă©l anunciaba.
Su respuesta revela una verdad poderosa: El llamado de Dios no depende del lugar donde nacimos, ni de nuestra historia, ni de nuestros recursos. Dios mira el corazĂłn antes que el estatus.Ăl sigue eligiendo lo sencillo para manifestar Su grandeza.
âSalve, muy favorecidaâ: Identidad antes que tarea
Antes de hablarle del plan, Dios le habla a MarĂa de su identidad en Ăl:
âMuy favorecida...â
El llamado de Dios siempre comienza por afirmar quiĂ©nes somos en sus manos, no por lo que haremos.Dios no escoge a MarĂa por su capacidad, sino por Su gracia.Y esa gracia la cubre antes de darle instrucciones.
Dios sigue obrando asĂ hoy: Ăl te afirma, te recuerda que estĂĄ contigo y luego te muestra lo que quiere hacer en tu vida.
MarĂa se turba: El llamado de Dios siempre confronta nuestra humanidad
La reacciĂłn de MarĂa es muy humana:
âElla se turbĂł por sus palabras y pensaba quĂ© salutaciĂłn serĂa esta.â
El llamado de Dios no siempre produce emociĂłn instantĂĄnea. Muchas veces produce: confusiĂłn, preguntas, miedo, y la sensaciĂłn de âÂżyo?â.
El hecho de que MarĂa se turbe no muestra falta de fe, sino la realidad de recibir un llamado divino en un corazĂłn humano. Dios no exige que no tengas preguntas; Ăl camina contigo en medio de ellas. MarĂa, siendo tan joven, reconociĂł y honrĂł la voz de Dios sin cuestionar sus intensiones. No puso excusas, no pidiĂł mĂĄs tiempo, no tratĂł de negociar con Dios. Solo se dispuso y dijo sĂ.
ÂĄCuĂĄntas veces nosotros hacemos lo contrario! Dudamos, ponemos condiciones, pedimos señales adicionales o esperamos âun mejor momentoâ. Pero MarĂa no pidiĂł nada de eso.
Su respuesta revela una verdad poderosa: El llamado de Dios no depende del lugar donde nacimos, ni de nuestra historia, ni de nuestros recursos. Dios mira el corazĂłn antes que el estatus.Ăl sigue eligiendo lo sencillo para manifestar su grandeza.
âNo temasâ: El llamado siempre trae paz antes que misiĂłn
Antes de explicarle el plan, el ĂĄngel le dice:
âNo temas.â
Dios nunca envĂa un llamado que no venga acompañado de Su paz. Con MarĂa, Dios elimina el miedo para que pueda escuchar la misiĂłn con claridad.
QuizĂĄs tĂș tambiĂ©n necesitas escuchar esto hoy: Antes de mostrarte el âquĂ©â, Dios quiere tranquilizar tu corazĂłn.
Dios revela Su plan: Un llamado mayor que ella misma
El ĂĄngel explica lo que Dios harĂĄ:
Ella concebirĂa,
darĂa a luz al MesĂas,
y su hijo serĂa âHijo del AltĂsimoâ.
Este llamado era completamente sobrenatural y humanamente imposible. Dios no llama a MarĂa a algo que ella pudiera lograr con sus fuerzas, sino a algo que solo Ăl puede hacer en ella.
AsĂ es el llamado de Dios hoy:No se trata de nuestras habilidades, sino de Su poder obrando en nosotros.
MarĂa pregunta: âÂżCĂłmo serĂĄ esto?â â Honestidad aceptada por Dios
MarĂa no duda, pregunta. No cuestiona la promesa, sino el proceso.
Dios no reprende su pregunta. Al contrario, le da mĂĄs claridad.
Esto confirma un principio espiritual:La fe no es ausencia de preguntas; es traer nuestras preguntas a Dios.
Dios responde con una promesa y una señal
Gabriel responde:
âEl EspĂritu Santo vendrĂĄ sobre tiâŠââEl poder del AltĂsimo te cubrirĂĄâŠâ
Dios no solo llama⊠capacita. Y como muestra de su fidelidad, le da una señal: el embarazo milagroso de Elisabet.
Cuando Dios nos llama, siempre nos acompaña con: Su poder, Su presencia, y confirmaciones que fortalecen nuestra fe.
La respuesta de MarĂa: fe rendida, no fe perfecta
MarĂa termina diciendo:
âHe aquĂ la sierva del Señor; hĂĄgase conmigo conforme a tu palabra.â
Ella no entiende todo, pero se entrega completamente.Dios no buscaba perfecciĂłn, sino disposiciĂłn.
La grandeza de MarĂa no estĂĄ en su capacidad, sino en su rendiciĂłn.
El llamado de MarĂa nos enseña que:
Dios sigue visitando personas comunes.
Nos afirma antes de enviarnos.
Nos da paz antes que instrucciones.
Nos permite preguntar.
Su EspĂritu hace posible lo imposible.
Solo pide un corazĂłn rendido.
El Adviento es tiempo de recordar que Dios se acerca, llama, invita y obra en personas como MarĂa⊠y como nosotros.
